Una de las pocas cosas no disfruté del concierto de Radiohead fue el opening act, es decir, Kraftwerk. Y no fue porque lo hayan hecho mal o tenga alguna crítica sino simplemente fueron los 50 minutos más incómodos de mí vida: mareos, empujones, calor, ganas de vomitar etc...
Ahora que los veo en la comodidad de mí silla lo puedo disfrutar plenamente...
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